(El Espectador – Editorial) En 25 años, de 1982 a 2007, fueron asesinadas en Colombia 14.660 personas en 2.505 masacres. Pese a lo que podría esperarse, las respuestas de la sociedad han sido el olvido y la indiferencia. Esta aparente “banalización” de la violencia, en un país que con dificultad identifica qué arrancó, cuándo, dónde y por qué motivo, parecería una característica de la sociedad colombiana.
En contravía de este oscuro panorama, se inicia el martes la Semana por la Memoria que va hasta el 16 de septiembre, con motivo de la presentación del informe “Trujillo: una tragedia que no cesa”, elaborado por la Comisión de la Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Con éste, el primero de una serie de casos emblemáticos que los investigadores abordarán, se abre paso a la posibilidad de descifrar lo sucedido en una de las miles de masacres que permanecen ocultas en la completa impunidad, el silencio y la rutinización del olvido.




